sábado, 1 de septiembre de 2018

TRABAJO PUBLICADO EN LA REVISTA DEL GRUPO GIE DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE MAR DEL PLATA

ARTÍCULO DE DIVULGACIÓN ¿PORQUÉ ES NECESARIA UNA BIBLIOTECA INNOVADORA PARA ENSEÑAR EN UNA ESCUELA TERCIARIA, UNIVERSIDAD O TALLER DE CENTRO CULTURAL DE TEATRO? María Marta Sarro Barbarino, profesora, investigadora en la licenciatura y especialista en documentación, animación a la lectura, teatro y narración. la biblioteca puede asumir diferentes posturas frente a la temática que la ocupa. En este sentido, los alumnos que se están formando en una escuela terciaria, universidad o taller de centros culturales de teatro, pueden participar activamente involucrándose en la lectura y la narración de los temas de su interés en un ambiente propicio como lo es una biblioteca especializada y dinámica dentro de su propio lugar de estudio. Estas características de dicho centro de documentación pueden ayudar a los estudiantes a afrontar las asignaturas problemáticas de su carrera artística. De este modo, las materias son abordadas con el placer que les puede otorgar este ambiente ameno. Los alumnos profundizan en el tema para afianzar los conceptos mediante la participación de una profesora mediadora de lectura, narradora-actriz y especialista en documentación desde una biblioteca especializada en teatro, incluyendo la tecnología. El entusiasmo de los estudiantes por “jugar” en la biblioteca (jugar significa el placer de la actuación) sin la presión de estar en el aula con su materia curricular, pero a la vez trabajando con ella, se cristaliza en ese ambiente activo y participativo en donde los alumnos leen dramaturgia y escuchan narraciones y luego actúan con todo ese bagaje de información en un espacio totalmente innovador. Por lo tanto, el gesto y la palabra quedan re-significados para siempre en la actitud contemplativa (directa) de los alumnos de la escuela de teatro, que encuentran en la lectura el placer de la creatividad. La intención es formar lectores críticos, abiertos y observadores mediante la relación narración oral-teatro. Poder transmitir el hábito de la lectura con sentimiento para llegar a lo profundo de sus participantes, que los estudiantes puedan sentir que leer es sumirse en un mundo lleno de emoción, lo cual se transmite mediante la gestualidad que integra la narración oral y el teatro. Esta integración definitivamente se produce desde un plano creativo, lo que hace que el alumno vislumbre que leer también es crear nuevos pensamientos para mejorar la comprensión lectora. Así lo expone Vigotski quien entiende a la creación como un proceso que puede ubicarse desde la más temprana infancia, condición indispensable para la existencia. El autor propone al arte (integración de narración oral y teatro, en este caso) como un instrumento cultural que permite acceder al descubrimiento de una verdad más humana, más elevada, de los fenómenos y situaciones de la vida futura. Para el estudiante de teatro y buen lector, leer en los ratos libres para disfrutar de una novela no excluye tampoco el conocimiento empírico. Ni el leer una novela tiene que ser una carga sin satisfacción porque es parte de la preparación de un futuro profesor de actuación o, incluso, claro: un actor, siempre incluyendo el placer por la lectura. Ni leerla como simple bienestar es sinónimo de ausencia de conocimiento. La comunicación y el conocimiento en ambas situaciones no son fenómenos cerrados y orientados a unos fines exclusivos, pero si preferentes y diferentes. Se habla de estrategias de enseñanza para los estudiantes desde la biblioteca de la escuela: se comienza con la lectura de un texto interesante mediante gestualidades y creación de estrategias actorales por parte del bibliotecario-narrador. Luego se puede hacer participar a los estudiantes para que, con el texto leído puedan crear algún personaje con su lectura y así comprenderlo mediante el recuerdo en forma amena, por placer. La culminación sería una puesta en común con respecto a la opinión de todos los participantes sobre el texto leído, los sentimientos que les brotaron, sus sensaciones, exteriorizarlo y comentarlo. Específicamente, las actividades son: Se realizan lecturas en distintos soportes y variedad de géneros literarios. El bibliotecario guía la clase narrando su propia lectura y demostrando cierta relación de ello con la actuación mediante la narración (como especialidad del bibliotecario-narrador) que es la base de la carrera o taller que siguen los alumnos. Luego de cada lectura, que puede variar en género literario y soporte en cada clase, los alumnos tratan de redactar un pequeño resumen de lo leído y lo narran y actúan luego, con las correcciones correspondientes. Estas actividades facilitan afianzar la confianza en las propias posibilidades de expresión oral y escrita. En otros encuentros, luego de las lecturas y de las narraciones-actuaciones correspondientes a esas lecturas, se realizan debates sobre lo que a cada estudiante le produjo lo leído, sus sentimientos, emociones, reacciones internas. Primero, lo producen por escrito, realizan sus conclusiones y lo exponen entre todos. Se determina si ello los lleva a actuar con naturalidad, realismo y si sienten la narración como propia. Comparten todas esas ideas y sensaciones con sus compañeros e interactúan sacando cada uno sus propias conclusiones. En las últimas clases se realizan constantemente narraciones actuando después de cada lectura por parte de los estudiantes, guiados por el bibliotecario-narrador. Cada alumno se mete en cada personaje de la lectura en forma realista, sin dejar de ser él mismo, como en el teatro moderno de Stanislavski con Chejov; Representa cada poesía con gestualidad realista; Describe cada situación y la representa con sus gestos y armonía de movimientos como aprendizaje, todo ello desprendido de la lectura. El propósito de lo antedicho consiste en incentivar la comprensión lectora y los hábitos de lectura, activar la memoria y el desenvolvimiento en un posible escenario. “La narración de cuentos es un arte tal vez tan antiguo como la humanidad”. Así comienza su prólogo Ana Padovani, donde la narradora y actriz lo explica en su libro “contar cuentos, desde la práctica hacia la teoría”. Desde esta perspectiva, la narración oral en la actualidad es punto de contacto con esa palabra cargada de poder, la palabra que, como el fuego, retorna a lo más primitivo, a aquello que es fundante y radical y que muchas veces puede explicarse dentro de lo extra-cotidiano. Por lo tanto, el estudiante suele entender la narración oral como una representación teatral y que la creatividad es el punto principal desde donde se logra una integración entre la narración oral y el teatro para formarse como buenos lectores y futuros excelentes profesionales actores y profesores. Además, poesía, cuentos, leyendas, descripciones, teatro de todos los géneros conocidos, leído. Se puede tener en cuenta a Ana María Bovo, ej.: “Fiesta en el jardín y otros cuentos” (basado en relatos de Catherine Mansfield), “Humor Bovo”, “por la vida de mis tías” (sobre los textos de Ángeles Mastretta), “Cuentos para pensar”. Placenteras lecturas, tanto para expertos en el tema, estudiantes y profesores de teatro y para todo aquel que se interese en el arte de la lectura, la narración y, porque no, la actuación, claro. En la biblioteca, el uso de las tecnologías afianza los conceptos con la herramienta de aprendizaje tecnológico Cacoo: https://cacoo.com/getstarted/ , con la cual los alumnos comparten un diagrama de nube con las ideas principales para que trabajen y vayan reformando su propia nube en grupos hasta llegar a su producción final. Con ello, cada clase se convierte en un intercambio e interacción con las computadoras o notebooks, lo cual afianza el aprendizaje. Un ejemplo de producción de Cacoo se puede obtener consultando el link presentado más arriba. En conclusión, este tipo de biblioteca beneficia a los alumnos, interactuando con sus profesores y la docente-bibliotecaria especialista. De este modo los conduce a trabajar la creatividad en su futura carrera o taller. También a ser lectores críticos y productivos, además de afianzar su fortaleza para desempeñarse eficazmente como actores o profesores de teatro.